jueves, 13 de diciembre de 2012
Mi primer rollo
Ayer me puse a pensar en eso. Y la verdad que el primero que usé, en cierta forma, fue decepcionante, aunque me lo esperaba, porque usé un rollo que tenía 11 años de vencimiento. Uno blanco y negro. No tenía otro y no tenía plata, así que dije "ya fue", y lo usé, con una Olympus pen f-t (de medio cuadro), intercambiando un macro y un zoom (que no me pregunten las medidas). Cuando ya lo había terminado, mi papá se dió cuenta que era un rollo blanco y negro infrarrojo, y yo claramente, no había usado el filtro rojo que se necesitaba. Bueno, pensé, algo debe haber salido (¡por favor!). Al final mandé a revelar los negativos, y justo había en casa un scanner de rollos que le habían prestado a mi papá. El horror, media foto había salido. En fin, por más de que no haya salido nada de ese rollo, lo importante fue lo que lo disfruté. Esa ansiedad por ver que salió, en el momento tomarte tu tiempo para enfocar, para mirar la luz y poner todas las cosas bien para que no te salga movida u oscura. Tener que esperar a que se termine el rollo para ver la foto, y querer que se termine para verlas, pero no querer que se termine para no dejar de sacar, porque en ese momento, no sabía cuando iba a tener la posibilidad de usar la cámara de nuevo. Mi papá cuida mucho esas cámaras, y lo entiendo, por eso algunas veces la tuve que sacar a escondidas. Bueno, esa es la historia de mi primer rollo de verdad, del cual nada se ve, pero por más de toda la mala suerte que tuve no me sacó las ganas de seguir sacando fotos.
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